Las aguas residuales, también conocidas como aguas negras o residuos líquidos, son el
medio que permite la eliminación de los desechos sólidos y fluidos provenientes de la
población. El tratamiento de aguas residuales consiste en un conjunto de procesos que se
utilizan para separar los componentes sólidos, orgánicos e inorgánicos del agua. Por lo
tanto, cada tipo de proceso actúa sobre un componente específico, o sobre una combinación
específica.
El Grado de contaminación y composición de los desechos están influenciados
por la calidad de consumo de agua, por el tipo de alimentación, las características
particulares de las personas que habitan en el edificio (por ejemplo si son niños u adultos
mayores), las prácticas higiénicas y sanitarias existentes (si usan champús con detergente),
así como por la cantidad y tipo de productos químicos utilizados para la limpieza del hogar
(como plaguicidas).
Contaminación en el agua
La contaminación del agua es un término amplio utilizado para
describir la contaminación de los cuerpos de agua por personas o
sus actividades. El principal problema con la contaminación del
agua es que puede causar impactos negativos en la fauna, los
ecosistemas, los procesos ecológicos y la salud humana.
Existen varias formas de reducir la cantidad de contaminantes que
introducimos en nuestras fuentes de agua. Por ejemplo:
Reciclar los materiales en lugar de desecharlos ayudará a reducir la
cantidad de residuos que terminan en los vertederos donde pueden
contaminar el suelo o las aguas superficiales cercanas con productos
químicos como el cloro de las botellas de lejía.
El uso de menos energía en el hogar significa que se liberan menos
emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo que deja
más recursos naturales para las generaciones futuras (¡y, esperemos,
que por ahora, agua potable de mejor calidad!).